
Paul R. Viola
Un mensaje a nuestra comunidad: El 20 de julio de 2025 tuve la bendición y la responsabilidad de ser llamado y apartado como Obispo del Barrio de Vilafranca. Recibí este llamamiento con humildad, entendiendo que ser Obispo no significa únicamente servir a quienes se reúnen cada domingo en nuestra capilla. Para mí significa estar al servicio de las personas y las familias de toda nuestra comunidad, en Vilafranca y en los pueblos que forman parte de nuestra unidad. Mi mayor deseo es que, a través de mi servicio, cada persona pueda llegar a sentir un poco más el amor de nuestro Salvador y Redentor Jesucristo. No importa cuál sea nuestra situación, nuestras circunstancias o el camino que cada uno esté recorriendo. Todos somos importantes y todos tenemos un lugar en el corazón de Dios. Mi visión para nuestro Barrio y para nuestra comunidad es sencilla: acercarnos cada vez más a Jesucristo, fortalecer a nuestras familias y construir una comunidad unida, donde podamos cuidarnos unos a otros. También sueño con que nuestra unidad pueda seguir creciendo y fortaleciéndose. Si algún día ese crecimiento nos permite establecer un grupo en Vilanova, sería una hermosa oportunidad para acercar el Evangelio a nuestros hermanos y hermanas de la costa que encuentran dificultades para desplazarse hasta Vilafranca. Para mí, crecer no significa simplemente ser más numerosos; significa poder servir mejor y llegar a más personas. Creo profundamente que debemos cuidar algo que es mucho más importante que cualquier diferencia: nuestra hermandad. En una comunidad pueden surgir opiniones diferentes, malos entendidos o situaciones que nos separen. Pero mi deseo es que siempre encontremos la manera de volver al amor, al respeto, al diálogo y al perdón. Que no permitamos que el chisme, las controversias o las diferencias personales sean más fuertes que aquello que nos une. Y hay una imagen que siempre ha estado presente en mi corazón: el Templo, la Casa del Señor. Deseo que nuestra mirada esté puesta en Jesucristo y que nuestros pasos nos conduzcan hacia Él y hacia Su Casa. Que nuestras familias puedan fortalecerse, que nuestra fe pueda crecer y que podamos descubrir las bendiciones que vienen cuando ponemos al Salvador en el centro de nuestra vida. Como Obispo, no me considero por encima de nadie. Me considero un siervo y un mayordomo llamado a cuidar, acompañar y servir. Quiero caminar junto a ustedes, escuchar, tender una mano cuando sea necesario y procurar que cada persona que se acerque a nuestra comunidad pueda sentirse amada, bienvenida y valorada. Mi esperanza es que podamos construir juntos una comunidad donde prevalezcan el amor sobre la división, la hermandad sobre las diferencias y Jesucristo sobre todas las cosas. Con cariño y gratitud, Obispo Paul R. Viola

